Primero, ¿qué tiene que hacer la web?
Pedir el precio de una web sin definir qué debe hacer es como pedir el precio de una remodelación sin decir si hablamos del baño o del edificio. En Lulab cotizamos por alcance: páginas, contenido, funciones e integraciones. El precio queda cerrado para el trabajo acordado antes de empezar.
Esta guía explica qué comparar. Pide una propuesta que detalle entregables, revisiones, calendario, pagos, renovaciones y qué se cotiza aparte. Así puedes distinguir una oferta completa de una cifra que todavía tiene todo por sumar.
Landing page: una oferta concreta
Una landing funciona cuando necesitas presentar una oferta concreta y llevar al visitante hacia una acción: escribir por WhatsApp, solicitar información, registrarse o cotizar.
Es una buena opción para campañas, servicios específicos, emprendimientos que están validando una oferta o empresas que necesitan publicar rápido sin construir todavía un sitio corporativo completo.
Web corporativa: explicar bien la empresa
Una web corporativa organiza la información esencial de la empresa en varias páginas y crea una presencia más sólida para clientes que investigan antes de contactar.
El objetivo no es llenar secciones por llenar. La estructura debe explicar qué hace la empresa, para quién trabaja, por qué confiar y cuál es el siguiente paso. En Lulab definimos la cantidad de páginas según servicios, contenido e idiomas; no por llenar un paquete.
Web multipágina: más contenido y funciones
Un proyecto premium requiere más trabajo en arquitectura, diseño visual, experiencia móvil, contenido, animación e interacción. Es la opción adecuada cuando la web forma parte activa de la estrategia comercial y la percepción de marca.
También permite construir páginas específicas para servicios, industrias o campañas, algo importante cuando se busca posicionar varias oportunidades en Google sin depender de una sola página genérica.
Ecommerce: vender también implica operar
Una tienda online agrega catálogo, fichas de producto, carrito, flujo de compra y configuración comercial. El catálogo, las reglas de inventario y los medios de pago se acuerdan según la operación.
El precio puede crecer cuando existen reglas especiales de inventario, múltiples bodegas, integraciones con sistemas externos, automatizaciones, pasarelas particulares o procesos de despacho complejos.
Qué hace que una web cueste más
Los factores que más cambian el presupuesto son la cantidad de páginas, idiomas, diseño visual a medida, contenido, integraciones, ecommerce, reservas, paneles administrativos, automatizaciones, bases de datos y funcionalidades desarrolladas específicamente para el negocio.
Una cotización profesional debe separar lo incluido de los extras. Comparar únicamente el precio final sin comparar alcance puede hacer que dos propuestas que parecen similares sean productos completamente distintos.
Qué comparar además del diseño
Una plantilla puede reducir el costo inicial, pero no necesariamente resuelve posicionamiento, diferenciación o conversión. Para una startup o PYME, una web útil debe cargar rápido, funcionar bien en móvil, explicar la oferta con claridad y facilitar el contacto.
En LulabTech el enfoque es construir la solución según el objetivo comercial, sin depender de una plantilla genérica como punto de partida obligatorio.
Cómo saber cuánto costará tu proyecto
La forma más precisa de cotizar es definir primero el tipo de proyecto, número de páginas, idiomas, funcionalidades e integraciones necesarias. Si el proyecto incluye software a medida, módulos internos o procesos operativos, se requiere un diagnóstico antes de fijar una inversión cerrada.
Si ya sabes qué quieres construir, comparte el alcance con LulabTech. Podemos convertirlo en una propuesta concreta y separar claramente lo esencial de lo que puede incorporarse en una segunda fase.


